Estado del desperdicio alimentario en 3 distritos de Madrid: Arganzuela, Centro y Tetúan

Enraíza Derechos  y la Universidad Pontificia Comillas presentaron el pasado 11 de mayo los resultados de la investigación: “Mirada cualitativa del desperdicio alimentario en la ciudad de Madrid” que ha sido realizada por el Grupo de Investigación E‐SOST (Economía, Empresa y Sostenibilidad) de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y que forma parte del proyecto: “Compromiso ciudadano con la agenda 2030. Menos desperdicio para un Madrid sostenible y global desde nuestros barrios”.

El presente estudio  impulsado por la ONGD Enraíza Derechos y financiado por el Ayuntamiento de Madrid buscaba comprender el fenómeno del desperdicio alimentario de los hogares madrileños con el fin de poder orientar campañas de sensibilización y actuaciones más eficaces hacia los consumidores y otros agentes implicados, ante la emergencia de los impactos negativos del desperdicio alimentario tanto a nivel social como medioambiental.

Tiramos 31 kilos de comida a la basura por persona al año

Para el estudio se seleccionaron 3 distritos de Madrid con diferentes realidades en cuanto a generación de basuras y residuos domésticos, siendo una parte importante de los residuos, alimentos que podrían haber sido aprovechados. Arganzuela es uno de los distritos que menos residuos y basura genera; Centro es uno de los distritos en los que más basura de restos y orgánico se recoge; y Tetuán se encuentra en una situación intermedia.

Actualmente 1 de cada 3 alimentos que se producen en el mundo termina en la basura. Si atendemos a los datos promedio nacionales, donde cada persona desperdicia 31 kg de comida al año, el desperdicio doméstico en la ciudad de Madrid superaría los 100 millones de kilos anuales. Mientras, las cifras del hambre y la inseguridad alimentaria no dejan de crecer desde 2015.

Como señalaba María González López, directora de Enraíza Derechos, durante la presentación: “caracterizar el problema es fundamental para poder conocerlo a fondo y orientar propuestas de solución eficaces y sostenibles. Por ello, además de dimensionar cuantitativamente el desperdicio es imprescindible analizar cualitativamente este fenómeno y comprender sus causas, qué es lo que hace que en cada eslabón de la cadena se desperdicie”.

"Yo no soy desperdiciador/a"

En cuanto a las evidencias extraídas de este estudio, Estela Díaz, coordinadora de la investigación y perteneciente al grupo E-SOST, apuntaba que “una de las primeras evidencias de las entrevistas y focus groups realizados es que nadie dice desperdiciar nada y, además, se plantea como una cuestión identitaria: “yo no soy desperdiciador/a”. Es justamente este planteamiento el que bloquea una solución importante: asumir la responsabilidad que todas las personas tenemos en la reducción del desperdicio alimentario”.

Una de las conclusiones que remarcaba Estela Díaz es que “nos movemos en una percepción abstracta acerca del desperdicio y de las soluciones que podemos tomar”. Por eso, una de las herramientas que se utilizaron en el estudio y que se han visto más útiles es manejar un diario del desperdicio en el hogar. Este tipo de ejercicio permite enfrentarnos a la realidad de cuánto desperdiciamos. Un dato curioso es que ninguna de las personas participantes en el estudio mencionó como desperdicio las sobras del plato.

Campañas educativas y experienciales contra el desperdicio

Desde el Grupo de Investigación E-SOST apuntan a que para frenar la falta de toma de conciencia sería importante poner en marcha campañas educativas y, al mismo tiempo, campañas de sensibilización de carácter experiencial, porque solo crecemos cuando todos y todas somos corresponsables, siendo parte activa de la solución. También se recomienda trabajar con otros actores, como gobiernos o empresas del sector alimentario, para atender las causas estructurales que desbordan la capacidad de acción individual, especialmente en una ciudad como Madrid.

EN EL ACTO INTERVINIERON:

  • María González López. Directora de Enraíza Derechos
  • Javier Martín Nieto. Subdirector General de Ciudadanía Global y Cooperación Internacional del Ayuntamiento de Madrid
  • Estela Díaz Carmona. Grupo de Investigación Economía, Empresa y Sostenibilidad (E-SOST)
  • Mari Cruz Martín Redondo. Coordinadora del proyecto. Técnica de ECG en Enraíza Derechos

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