Hay una generación que ya no se conforma. Que quiere saber de dónde viene lo que come, que quien cultiva la tierra reciba lo que merece y que los pueblos vuelvan a llenarse de vida. Nosotros también lo creemos. Y sabemos que el cambio empieza en lo cotidiano: elegir alimentos de temporada, apoyar lo local y a quienes trabajan el campo —porque merecen futuro y respeto, porque nadie debería trabajar para perder—, reducir el desperdicio y apostar por una forma de comer que cuide nuestra salud sin arrasar el planeta.
No se trata de hacerlo perfecto, sino de empezar. Comer más legumbres, menos ultraprocesados y menos carne, pero de mejor calidad. Y ser más conscientes de lo que hay detrás de cada alimento. Porque cada decisión cuenta y aunque a veces no lo parezca, comer también es una forma de cambiar el mundo.
Todo empieza por algo simple: que dos mundos que viven de espaldas se miren a los ojospor primera vez. Eso es POV.