¿Qué desafíos afrontan hoy las comunidades rurales de Casamance para proteger sus recursos naturales y garantizar sus medios de vida? ¿Cómo afecta el cambio climático a quienes dependen de la agricultura, la pesca o los productos forestales para alimentar a sus familias? ¿Qué papel pueden desempeñar las mujeres y la juventud en la construcción de territorios más sostenibles y resilientes?
Estas preguntas han guiado la reciente misión de identificación realizada por Enraíza Derechos y nuestro socio local Enda Pronat en la región de Ziguinchor, al sur de Senegal.
Durante varios días recorrimos diferentes territorios del departamento de Bignona para escuchar directamente a quienes habitan y gestionan estos espacios: mujeres productoras y transformadoras, jóvenes, organizaciones comunitarias, autoridades locales, comités de gestión de recursos naturales y responsables de áreas marinas protegidas. El objetivo era comprender mejor los retos actuales de la región e identificar, junto a las propias comunidades, posibles líneas de trabajo futuras.
Conservación y gestión sostenible de los recursos naturales
“Queremos intercambiar con las comunidades sobre los principales desafíos que afrontan hoy, conocer las iniciativas que ya están impulsando y reflexionar conjuntamente sobre las soluciones que deberían priorizarse”, explica Mamadou Abdoulaye Sow, coordinador de programas de Enda Pronat.
La misión nos llevó a diferentes Áreas Marinas Protegidas y territorios de gran valor ecológico, donde pudimos conocer experiencias comunitarias de conservación y gestión sostenible de los recursos naturales. Allí constatamos una realidad compartida: la creciente presión que ejercen el cambio climático, la degradación ambiental y las dificultades económicas sobre comunidades cuya supervivencia depende estrechamente de los ecosistemas que las rodean.
Mujeres y jóvenes: presente y futuro
Uno de los ejemplos más inspiradores fue el encuentro con grupos de mujeres que trabajan en los manglares, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad, la pesca artesanal y la protección de la costa frente a los efectos del cambio climático.
Senegal_Manglar, señala Carmen Peñaranda, responsable país de Enraíza Derechos en Senegal.
A lo largo de la misión pudimos comprobar cómo las mujeres desempeñan un papel esencial en la gestión sostenible de los recursos naturales, la producción de alimentos y la economía familiar. Sin embargo, continúan enfrentándose a importantes barreras para acceder a recursos productivos, oportunidades económicas y espacios de toma de decisiones.
La juventud también ocupó un lugar central en los intercambios mantenidos. En muchos de los encuentros surgió la preocupación por la falta de oportunidades económicas y profesionales en las zonas rurales, una situación que favorece la migración y dificulta el relevo generacional en actividades productivas fundamentales para el territorio.
Otro de los temas más recurrentes fue el impacto creciente del cambio climático. La salinización de los suelos, la degradación de los manglares, la disminución de determinados recursos pesqueros o la alteración de los ciclos agrícolas, que son ya realidades que afectan directamente a la vida cotidiana de las comunidades.
“Las poblaciones locales observan cada vez con mayor preocupación cómo el cambio climático modifica la disponibilidad de recursos y transforma los ecosistemas de los que dependen”, explica Selbé Faye, responsable de Género y Cambio Climático de Enda Pronat.
Organización y diálogo de la población
La misión también permitió conocer experiencias de gobernanza territorial impulsadas desde las propias comunidades. Comités de gestión, organizaciones de base, asociaciones de mujeres y plataformas locales trabajan diariamente para conservar los recursos naturales y promover modelos de desarrollo más sostenibles e inclusivos.
En el Área Marina Protegida de Kaloolaal-Blouf-Fogny, por ejemplo, compartimos espacios de diálogo con representantes comunitarios de nueve comunas del departamento de Bignona, así como con grupos de mujeres que lideran iniciativas agrícolas y de transformación de productos locales.
“Existe una gran voluntad de seguir fortaleciendo las acciones conjuntas que contribuyan al desarrollo sostenible de nuestras comunidades”, afirma Ousmane Coyu, presidente del comité de gestión.
Más allá de identificar necesidades, esta misión ha permitido reconocer el enorme potencial existente en los territorios. Las comunidades cuentan con conocimientos, capacidades organizativas y experiencias valiosas sobre las que construir respuestas sostenibles frente a los desafíos actuales.
Regresamos de Casamance con una convicción reforzada: las transformaciones más duraderas nacen cuando las soluciones se construyen desde el territorio, escuchando a las personas que lo habitan y reconociendo el papel protagonista de mujeres, jóvenes y organizaciones comunitarias.
Este viaje representa un paso más en el fortalecimiento de las alianzas entre Enraíza Derechos y Enda Pronat, y en la construcción conjunta de iniciativas que contribuyan a una mayor justicia social, resiliencia climática y sostenibilidad ambiental en Senegal.
