¿Qué pasaría si entendiéramos todo lo que hay detrás de lo que comemos y las dificultades y desafíos que enfrentan quienes producen los alimentos y quienes los consumimos?
Esa es la pregunta que ha guiado la campaña de comunicación #CambiaDePOV. Un ejercicio colectivo de escucha, de cuestionamiento y, sobre todo, de construcción de una mirada compartida sobre el sistema alimentario, para acercar dos realidades que a menudo viven desconectadas: la juventud que produce alimentos y la que los consume.
La empatía como herramienta de cambio
La campaña busca precisamente cambiar el punto de vista. Inspirada en el lenguaje y los códigos comunicativos de la Generación Z, utiliza el término “POV” (Point of View o Punto de Vista) para ponernos en el lugar de la otra persona.
Un ejercicio de empatía para entender las condiciones de quienes producen, comprender las limitaciones de quienes consumen y reconocer que muchas decisiones están condicionadas por factores estructurales.
Dos mundos que necesitan encontrarse
El actual sistema alimentario genera fuertes impactos ambientales, sociales y económicos. Por eso, el proyecto ha buscado establecer un diálogo entre jóvenes de distintos eslabones de la cadena agroalimentaria: del sector agrario, estudiantes universitarios, agro-influencers, personas vinculadas a modelos alternativos de distribución y representantes del Foro Mundial de la Alimentación de la FAO.
A lo largo de la campaña ha habido varios momentos clave. Por un lado, la creación de contenidos para redes sociales donde la juventud agricultora y ganadera ha compartido su día a día, sus preocupaciones y las soluciones sostenibles que ya están poniendo en marcha. Y por otro, el encuentro entre esta juventud rural y la juventud universitaria como consumidora, a través de un concurso de cocina y de una mesa de diálogo y reflexión que se celebró en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Así fue la compra antes del concurso de cocina

Poniendo las preguntas sobre la mesa
¿Qué impide que una persona joven pueda vivir de la agricultura? ¿Por qué no siempre es fácil acceder a una alimentación saludable y sostenible? ¿Cómo puede la distribución contribuir a un sistema alimentario más justo? ¿Qué tendría que cambiar?
Durante la conversación abierta en la mesa redonda, que se celebró en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, se lanzaron todas estas preguntas, se compartieron las experiencias y las distintas realidades, se analizaron los retos estructurales del sistema alimentario y se hicieron propuestas de cambio desde una lógica de responsabilidad compartida.
Las y los jóvenes participantes reclaman un sistema que cuide tanto a las personas como al planeta y plantean propuestas concretas:
- Facilitar el acceso a la tierra
- Apoyar el relevo generacional
- Fortalecer los circuitos cortos de comercialización
- Impulsar el consumo de proximidad
- Exigir mayor transparencia en la información alimentaria
Estas son las reflexiones de la mesa redonda 1 y reflexiones de la mesa redonda 2
Del diálogo a la experiencia: cocinar juntos para entender
La jornada no se quedó solo en la reflexión. También hubo espacio para la experiencia compartida. El concurso de cocina reunió a jóvenes productores, estudiantes y creadores de contenido en equipos mixtos. Juntas y juntos cocinaron con productos de una huerta agroecológica de Madrid, guiados por La Chef Eco y el “Enraizómetro”, una serie de pautas para valorar las recetas cuidando de las personas y del planeta.
Más allá del resultado culinario, el valor estuvo en el proceso: compartir, dialogar y construir desde lo cotidiano. Porque a veces entender el sistema alimentario empieza por algo tan sencillo y esencial como hablar e intercambiar realidades mientras se cocina junto a otras personas.
¡Mira los vídeos del concurso de cocina 1 y concurso 2!
Lo que nos llevamos: una agenda clara
Los encuentros previos y la mesa redonda han dejado un mensaje claro: la juventud no es ajena a los problemas del sistema alimentario, ni tampoco a sus soluciones. De hecho, el 80% considera necesario cambiar la forma en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos y existe una fuerte preocupación por el cambio climático y su impacto directo en los medios de vida.
Los aprendizajes de este proceso han sido reveladores y esperanzadores y apuntan en una dirección clara:
- Es necesario reconectar campo y ciudad desde el conocimiento mutuo
- El relevo generacional requiere condiciones dignas y políticas públicas coherentes
- La distribución tiene un papel clave y debe asumir su responsabilidad
- La ciudadanía demanda más información, transparencia y alternativas reales
- Y la juventud está preparada para liderar el cambio
En definitiva, no se trata solo de producir o consumir de otra manera. Se trata de repensar el sistema en su conjunto.
