Testimonios de las familias de CIPCA – Bolivia

Estos son algunos de los testimonios recogidos por nuestra socia en Bolivia, la ONG CIPCA, de cómo está afectando la pandelmia del COVID-19 a la seguridad alimentaria de las familias y poblaciones más vulnerables con las que trabajamos.

José Pérez, Concejal del municipio de Torotoro

Muchas personas que vivían en otras zonas, retornaron a las comunidades temporalmente y tal vez en otros casos definitivamente. Ejemplo en mi familia mi mama solo vivía con uno de mis hermanos, y en función a ello, hace la siembra respectiva. Fui a visitarla este fin de semana y ahí me di cuenta que se está consumiendo mucho más que el año pasado y lo que tenía para consumir para todo el año, seguro que faltará y así está pasando en todas las comunidades de municipio. Eso es una preocupación para todos nosotros, estamos conscientes que afectará ahora y después. Hay que priorizar el funcionamiento de los sistemas de riego en todo el municipio.

 

Santos Mamani, ejecutivo de la Central Campesina del municipio Acasio

En mi familia todo estaba tranquilo, en la casa somos 4: mi esposa, mis 2 guaguas y yo, sembramos lo necesario para poder tener lo suficiente para comer, la cosecha fue regular, nos podía aguantar hasta la siguiente cosecha. Con la cuarentena tuvimos la llegada de familiares, llegó mi prima con su esposo de Oruro, así que ahora estamos compartiendo toda nuestra comida. Pero estamos con suerte, porque a los otros vecinos les han llegado muchos familiares, en algunas casas están 10 a 15 personas, han vuelto sus hijos, con sus esposas, esposos, nietos, nietas, a ellos se les está terminando más rápido los alimentos.  Aunque también están aportando con su mano de obra, no sabemos hasta cuándo va durar todo esto.

Con esa situación tuvimos una reunión con los subcentrales, ellos también están preocupados por lo mismo, si bien ahora estamos comiendo, de septiembre hasta diciembre no vamos a tener qué comer. Situación que se lo dijimos a la alcaldía y también vamos a pedirles a las instituciones a ver cómo nos podrían ayudar. Los que tenemos agua pensamos hacer una siembra temprana de papa junto con las hortalizas, así sembrando en junio tenemos para comer en septiembre.

En casa estamos nomas cumpliendo esto de prevenir con el lavado de las manos, el uso de barbijos (mascarillas), pero ahora en las tiendas ya no hay jabón, ni lavandina, estamos haciendo pedido a los camioneros para que traigan también alcohol.

 

Virginia Veizaga, secretaria ejecutiva de la Central Provincial de Mujeres Carrasco Valles

Ahora está saliendo la papa, se están haciendo autorizaciones desde el municipio para comercializar hacia Santa Cruz, Cochabamba y Sucre, pero las ventas no están normales, porque no están funcionando los restaurantes, ellos siempre son los que nos compran y por eso está bajando el precio de la papa.

La lluvia nos ha acompañado y hay producción gracias a Dios, no podemos quejarnos porque hay para comer. Yo creo que con la cuarentena sin embargo se afecta a los precios, también hay mucho trigo que vamos a empezar a cosechar el mes de mayo.

Sobre todo, de Chile y de España hay gente que se han vuelto a su lugar y están tristes porque no hay trabajo, con esta situación a nivel mundial de la pandemia. Por lo menos aquí en el campo se puede vivir con el maíz y el trigo y entre familias nos ayudamos. Junto con las autoridades tenemos que ver a futuro, tomando en cuenta que también están retornando la gente y va haber más población. Ellos van a necesitar trabajo y también producción, yo creo que también se tienen que implementar proyectos en riego para que llegue el agua donde no llega. De alguna forma tenemos que proyectar sobre todo en los lugares secos porque ahí no se puede producir bien.

También tenemos que conservar, frente a esta enfermedad, tienen que haber proyectos para poder conservar nuestra producción sana.

 

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