El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha presentado el “Informe de Desperdicio Alimentario en los hogares, 2025”, con el titular de consolidación de la tendencia descendente registrada en los últimos años y estabilidad en las cifras, pero ¿es suficiente?
Para Enraíza Derechos los resultados obtenidos en 2025 resultan un poco decepcionantes, ya que esperábamos seguir reduciendo el desperdicio, gracias a la nueva Ley de Reducción de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, aprobada en abril de 2025 y que entró plenamente en vigor en abril de este año.
Vamos con los datos
El volumen global de desperdicio es de 1.129 millones de kilos/litros, de los cuales, 1.108,8 millones corresponde al desperdicio en hogares y 28,1 millones al desperdicio alimentario fuera del hogar o extradoméstico.
Esto supone, en términos globales, un ligero aumento (0,4%) respecto a 2024. Sin embargo, al considerar el crecimiento poblacional en nuestro país, el desperdicio per cápita disminuye un 0,23%, situándose en 24,3 kilos por persona al año. Y si miramos el consumo en hogares, el desperdicio per cápita supone 23,51 kg. persona / año, con una tasa de desperdicio de un 4,1%.
De la cesta a la basura
Se mantiene también la constante de que la mayoría del desperdicio está asociado a productos sin cocinar, que representa un 77,5% del total. Las frutas y verduras son los grupos de alimentos que más se desperdician, suponen el 46% del desperdicio de este grupo, siendo las frutas casi una tercera parte del desperdicio total.
Si ponemos la lupa en el grupo de recetas y alimentos cocinados, el informe refleja que representan el 22,5%, registrando un ligero ascenso con respecto al año anterior, siendo las legumbres las que ocupan el primer lugar.
Fuera del hogar, hortalizas
En cuanto a la tasa de desperdicio fuera del hogar se mantiene en el 0,7% de lo consumido, pero en realidad se produce un ligero incremento en cuanto a los kilos totales desperdiciados, que supone un 0,3% más. Las hortalizas y verduras, continúan siendo el grupo de alimentos que más presencia tienen en el desperdicio, con un 24,6% del volumen.
La principal conclusión extraída por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación es que el desperdicio se mantiene estable tras tres años de descensos progresivos. Pero, ¿podemos debemos estar satisfechas con este estancamiento? ¿Podemos quedarnos tranquilas sabiendo que no se está midiendo el desperdicio en otras partes de la cadena, recayendo toda la responsabilidad en los hogares?
Estas son nuestras impresiones, dudas, y demandas
Así como se ha presentado el informe de los hogares, nos gustaría poder contar también con información y seguimiento detallado del desperdicio en el resto de la cadena alimentaria, para conocer también su evolución y poder plantear medidas integrales.
El desperdicio en la fase de consumo no siempre está originado por comportamientos y hábitos de las personas consumidoras, sino que subyacen causas estructurales y encadenadas que llegan a la fase final de consumo con poco margen de solución. Los y las consumidoras podemos hacer mucho, pero una parte importante del desperdicio se produce “aguas arriba”: en la producción, industria y distribución. Necesitamos empezar a tomar medidas en este sentido, porque si no, estaremos poniendo tiritas a un problema de enormes dimensiones.
Aunque se hable de estabilidad y que las cosas no hayan ido a peor, nos preocupa que no se estén produciendo mayores avances y cambios. Recordando los versos de Todo Cambia en la voz de Mercedes Sosa, nos surge una inquietud: ¿Qué ocurre si nada cambia? Que no cambie el resultado cuando tenemos una Ley, campañas y herramientas de cambio, sí es extraño. Lo raro es no seguir mejorando. Por eso confiamos en que los datos de 2026 sean mucho más exitosos.
Desde Enraíza Derechos seguimos trabajando en la prevención y reducción del desperdicio, tanto en la fase final de consumo como con otros agentes de la cadena, y con diagnósticos y cuantificaciones como herramientas clave para implementar medidas eficientes de cambio (así lo hemos hecho en el último proyecto FORWARD, en comedores escolares).
Después de más de un año de la aprobación de la Ley, esperamos poder ver en este curso los pasos que se van dando para su cumplimiento, así como los recursos y medidas de apoyo que se asignan para poder alcanzar las obligaciones que se contemplan.
