¿Cómo queremos alimentarnos dentro de diez o veinte años? ¿Quién producirá nuestros alimentos? ¿Podemos construir un sistema que sea sostenible y, al mismo tiempo, garantice una vida digna a quienes producen? ¿Y qué capacidad tiene la juventud para decidir sobre todo ello?
Estas son algunas de las preguntas que estarán sobre la mesa los próximos 30 de septiembre y 1 de octubre en Madrid, durante el II Foro de la Juventud sobre los Sistemas Agroalimentarios, organizado por el Capítulo Español del World Food Forum, con la participación de Enraíza Derechos y la Universidad Politécnica de Madrid.
Cerca de 200 jóvenes de perfiles muy diferentes —agricultores y agricultoras, estudiantes, personas investigadoras, emprendedoras, activistas, consumidoras y profesionales— se encontrarán para compartir experiencias, debatir y, sobre todo, imaginar soluciones para transformar nuestros sistemas alimentarios.
Porque hablar del futuro de la alimentación es hablar también del futuro de quienes hoy son jóvenes.
Un sistema alimentario que necesita transformarse
La alimentación está conectada con algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la crisis climática, la pérdida de biodiversidad, las desigualdades, el futuro del medio rural o la garantía del derecho humano a una alimentación adecuada.
Pero cuando hablamos de transformar el sistema alimentario no hablamos únicamente de qué ponemos en nuestra cesta de la compra. Hablamos de cómo producimos, quién decide los precios, cómo se distribuyen los alimentos, qué desperdiciamos, qué condiciones tienen quienes trabajan en el campo o qué políticas públicas determinan las reglas del juego.
También hablamos de las conexiones entre territorios. Lo que ocurre en un supermercado de Madrid, Sevilla o Vitoria no está aislado de lo que sucede en una comunidad productora de Bolivia, Senegal o Mozambique. Producción, comercio, consumo y cambio climático forman parte de un mismo sistema global.
Sobre estas conexiones reflexionará la investigadora y profesora Kattya Cascante Hernández en la ponencia inaugural del Foro. Su intervención ofrecerá un marco para entender por qué necesitamos avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles desde una perspectiva que combine justicia alimentaria, sostenibilidad ambiental y económica y derecho a la alimentación.
Y planteará una cuestión especialmente importante para Enraíza Derechos: ¿qué papel queremos que tenga la juventud en esa transformación?
De consumidores y consumidoras a protagonistas
Durante el último año, desde Enraíza Derechos hemos organizado una serie de encuentros con 582 jóvenes de seis comunidades autónomas para escuchar qué piensan sobre el sistema alimentario y cómo imaginan su futuro.
Las conversaciones dejaron muchas preguntas abiertas. Apareció con fuerza la preocupación por el cambio climático y por la falta de relevo generacional en el campo; la sensación de abandono del mundo rural; las dificultades para hacer compatibles sostenibilidad y rentabilidad; las desigualdades de poder dentro de la cadena alimentaria o las barreras económicas para acceder a productos locales.
Pero surgió también una tensión que nos parece especialmente relevante: ¿hasta dónde llega nuestra responsabilidad individual y dónde empieza la responsabilidad del sistema?
Elegir qué compramos importa. Reducir el desperdicio o consumir productos locales también. Pero transformar el sistema alimentario exige ir más allá de nuestras decisiones como personas consumidoras. Significa participar, organizarse, hacer propuestas e influir en las políticas que determinan cómo producimos y consumimos nuestros alimentos.
La juventud no tiene por qué ser únicamente destinataria de campañas de sensibilización. Puede ser protagonista de la transición alimentaria.

Del campo de aquí al campo de allá
Esa mirada estará también muy presente en la mesa redonda “Sistemas alimentarios en un mundo globalizado: interrelaciones, retos y cooperación”, organizada por Enraíza Derechos.
Queremos poner a dialogar experiencias de diferentes territorios para romper una idea que aparece con frecuencia en el debate alimentario: que los problemas del campo del Norte y del Sur Global compiten entre sí.
Junto al Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS), la experiencia de ReSiembra del IES San Pascual y Enraíza Derechos, hablaremos de los desafíos compartidos por jóvenes de distintos territorios, de soberanía alimentaria, de las relaciones de poder dentro de la cadena y de iniciativas que ya están demostrando que existen otros caminos.
Porque un joven agricultor en España y una joven productora agroecológica en Bolivia pueden vivir realidades muy diferentes, pero también compartir preocupaciones: el acceso a la tierra, la rentabilidad de sus explotaciones, los efectos del cambio climático o la capacidad de decidir sobre aquello que producen.
Imaginar también es empezar a transformar
Durante los dos días del Foro conoceremos proyectos que ya están cambiando la forma de producir y consumir, hablaremos de desperdicio alimentario, agroecología, innovación, emprendimiento y mundo rural, y conectaremos a jóvenes con instituciones, academia, organizaciones sociales y otros actores del sistema alimentario.
Pero queremos ir un poco más allá. Queremos que el Foro sirva para preguntarnos qué futuro alimentario construiríamos si partiéramos de las soluciones que ya existen y no del desánimo ante la magnitud de los problemas.
La generación que va a heredar las consecuencias de muchas de las decisiones que tomemos hoy necesita algo más que invitaciones a consumir responsablemente. Necesita voz, redes, recursos y espacios reales de participación y decisión.
El 30 de septiembre y el 1 de octubre queremos contribuir a construir uno de esos espacios.
Imagen de portada de NC en Pexels
