Cada uno de los lugares de Senegal reflejados en un mapa: Fatick, Casamance, Dakar, Niaguis, Ndiob, Keur Massar, Louga, Saint-Louis, Matam… guarda para nosotras nombres, conversaciones, viajes, reuniones, comidas compartidas y proyectos realizados junto con las organizaciones socias.
Enraíza Derechos trabaja en Senegal desde 2016 y, en nuestro aniversario de los 10 años, hemos entendido que nuestra presencia allí no se construye sumando proyectos, sino tejiendo relaciones y creciendo junto a los territorios.
Un mapa que se construye desde los territorios
En Fatick y el Delta del Sine-Saloum trabajamos con mujeres agricultoras, transformadoras y emprendedoras que conocen perfectamente lo que significa producir en un territorio cada vez más expuesto a la salinización y al cambio climático. Junto a ENDA PRONAT, en Ndiob, vemos cómo la agroecología puede formar parte de una estrategia política y económica que empieza en lo local y escala a lo nacional e internacional, cuando se construye desde el convencimiento.
En Casamance hemos recorrido huertos, centros de transformación y arrozales; hemos hablado de nutrición, comercialización, semillas, autonomía económica y futuro. Y en el área periurbana de Dakar apoyamos organizaciones de mujeres que trabajan en contextos muy complejos fruto de la densidad urbana, el éxodo rural y el cambio climático, pero con una energía común: crear oportunidades para todos y defender sus derechos desde lo colectivo.
Todo esto es difícil de resumir en un mapa. Porque lo más importante son las personas. Son Mariama, Fatou, Anta, Seynabou y tantas compañeras con las que compartimos trabajo, dudas, whatsapps, presupuestos, reuniones interminables y también muchas alegrías. Son nuestras socias —ENDA PRONAT, AJAC–Nous Sommes la Solution, ONG 3D, Suxali Jigeen, COSEF—, que conocen sus territorios mucho mejor que nosotras y con las que intentamos construir una cooperación realmente horizontal.
Los proyectos terminan, los aprendizajes permanecen
Nuestro mapa de Senegal también está hecho de lugares en los que hoy ya no tenemos proyectos activos, pero que forman parte de nuestra historia en el país. Louga, Saint-Louis y Matam fueron territorios importantes en nuestros primeros años de trabajo. Allí, junto a organizaciones senegalesas como ENDA GRAF, acompañamos procesos vinculados al desarrollo rural, la seguridad y soberanía alimentaria y el fortalecimiento de las capacidades y oportunidades de las comunidades, especialmente de las mujeres.
Los proyectos terminan, pero los aprendizajes y las relaciones permanecen. El trabajo en estos territorios nos permitió conocer mejor la diversidad de Senegal —desde las zonas del norte y el valle del río Senegal hasta otros contextos rurales— y entender algo que ha ido definiendo nuestra forma de cooperar durante estos diez años: cada territorio necesita sus propios tiempos, respuestas y alianzas, construidas con quienes lo conocen y lo habitan. Esa experiencia también está detrás de la manera en la que hoy trabajamos en Fatick, Dakar o Casamance.
Nuevos proyectos para seguir caminando juntas
Este comienzo de curso nos hace especial ilusión. Septiembre nos ha traído dos nuevos proyectos y, sobre todo, la posibilidad de profundizar en dos relaciones que queremos cuidar mucho.
En Niaguis, en Casamance, comenzaremos junto a AJAC–Nous Sommes la Solution y Mariama Sonko el proyecto “Transformación agroecológica y autonomía económica de mujeres rurales”, financiado por la Diputación Foral de Gipuzkoa.
Nos hace especialmente felices porque conocemos de cerca el lugar en el que vamos a trabajar. El centro de Mariama es mucho más que un espacio de formación. Es más bien un pequeño refugio climático y agroecológico. Un lugar donde se guardan saberes, donde se encuentran especialistas africanos de la agricultura y la ganadería, donde las mujeres aprenden, experimentan y emprenden. Poder acompañar ese proceso y hacerlo con más profundidad es un privilegio.
La segunda buena noticia nos lleva a Jaxaay-Parcelles, en el área periurbana de Dakar, muy cerca del gran vertedero de Mbeubeuss. Allí empezaremos con Suxali Jigeen y su directora, Fatou Ndoye, el proyecto “Reforzando la soberanía alimentaria y el liderazgo de las mujeres de la comuna de Jaxaay-Parcelles en Dakar”, con financiación de la Diputación de Córdoba.
Esta aprobación nos emociona porque hemos visto crecer a Suxali Jigeen. Hemos conocido su manera de trabajar, su activismo, su mirada ecológica y de defensa de las mujeres y su capacidad para acompañarlas. Sentimos que este proyecto es también una forma de decir: seguimos aquí, seguimos juntas y queremos ir un poco más lejos.
Diez años después, seguimos construyendo confianza
Así empezamos septiembre, con nuevos proyectos y nuevas ilusiones, gracias a la apuesta de dos Diputaciones, Norte y Sur, que nos permiten acompañar estos procesos.
Después de casi diez años en Senegal, seguimos aprendiendo que la cooperación tiene mucho menos que ver con dar respuestas y mucho más con construir confianza.
Y quizá por eso este mapa nos gusta tanto. Porque detrás de cada punto geográfico hay personas que ya sentimos compañeras de camino.
