Agentes de cambio rural para un mundo sostenible

El debate de la Agenda de Desarrollo Post-2015 se centra en abordar los desafíos del mundo rural de una forma innovadora. Para conseguir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que están en fase de negociación intergubernamental y las 169 metas en que se desglosan, se requiere prestar a tención a varios aspectos.

Impulsar políticas adecuadas, centradas en 5 agentes de cambio, puede hacer que las economías de los países empobrecidos mejoren, que se avance en la lucha contra el hambre y la malnutrición y, al mismo tiempo, que esos colectivos se conviertan en inversores y guardianes del medio ambiente.

  • La pequeña agricultura: invertir en este sector incentivaría el crecimiento de las zonas rurales deprimidas. Algo que no sólo mejoraría la seguridad alimentaria sino que aumentaría la productividad.
  • Las mujeres rurales: el empoderamiento de la mujer es un requisito fundamental para el desarrollo sostenible. Aunque las mujeres rurales representan casi la mitad de la mano de obra agrícola son poseedoras de la tierra en menor medida y no tienen igual acceso a los recursos. Es necesaria la inversión en la nutrición de las mujeres y de los menores, la inversión en tecnologías e infraestructura que permitan ahorrar trabajo para que las mujeres dispongan de más tiempo libre para dedicarse a actividades más productivas y la participación de las éstas en los mercados de trabajo rural y en la toma de decisiones a todos los niveles.
  • Los inversores públicos y privados en las carreteras, los mercados y la infraestructura: fortalecer los vínculos entre las áreas urbana y rural contribuiría a una sociedad más interconectada e inclusiva, generando empleo, fomentando el crecimiento y frenando el éxodo de la población rural a las ciudades. Se deben realizar  inversiones públicas en infraestructuras rurales; facilitar el acceso y la participación en los mercados; fomentar el espíritu empresarial; diversificar el empleo rural y enfocarse en los jóvenes rurales propensos a emigrar a las ciudades en busca de trabajo.
  • Las personas vulnerables: los desastres y las crisis afectan al acceso a los alimentos impidiendo la erradicación del hambre que afecta a las personas más vulnerables. La resiliencia se centra en mantener los medios de vida de los más vulnerables a los desastres. Por ello se deben llevar a cabo proyectos que rehabiliten las zonas dañadas por las inundaciones y la siembra de cultivos resistentes al cambio climático. Y proporcionar redes de protección social para que estas personas gestionen los riesgos.
  • Los responsables políticos: la participación en la toma de decisiones es fundamental para lograr el éxito en todos los sectores. Por ello las políticas clave deben tener en cuenta a los  pequeños productores; garantizar la seguridad de la tenencia de la tierra; mejorar el acceso a la tecnología y la innovación; fomentar servicios financieros asequibles; y ampliar los beneficios de los bienes públicos.
 
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