Hemos dado comienzo al proyecto para la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles y la resiliencia ambiental de las mujeres indígenas de la Chiquitanía boliviana, que cuenta con financiación de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID).

Participan 10 comunidades del municipio de San Ignacio de Velasco, en el departamento de Santa Cruz, con el objetivo de promover la seguridad alimentaria nutricional y la sostenibilidad medioambiental, vinculando justicia climática, igualdad de género, soberanía alimentaria y democracia local.

Este es un territorio altamente expuesto a sequías e incendios forestales, con gran dependencia de los recursos naturales y limitadas capacidades institucionales para la gestión integral del territorio y del riesgo. Por ello, la propuesta creará las condiciones para que estas mujeres fortalezcan su autonomía económica, política y organizativa, incidiendo en políticas públicas locales y liderando procesos de recuperación ecológica y adaptación climática.

Entre las principales acciones se incluyen:

  • Restauración de suelos degradados y reforestación con especies nativas, incorporando mejoras tecnológicas como una aplicación móvil y un dron para el monitoreo y alerta temprana de incendios forestales.
  • Huertos agroecológicos familiares sostenibles e instalación de sistemas de cosecha de agua de lluvia, acompañados del uso de sensores para monitorear el estado del suelo (humedad, pH, nutrientes). Además, se pondrá en marcha un centro de innovación para el diseño participativo de herramientas agrícolas sostenibles.
  • Fortalecimiento del liderazgo político y organizativo de las mujeres indígenas, para la construcción de una agenda política común centrada en los derechos de las mujeres, la sostenibilidad ambiental y la equidad territorial.

El proyecto arrancó oficialmente con un acto de inauguración en San Ignacio de Velasco que reunió a autoridades locales, organizaciones aliadas y al equipo técnico de nuestra socia local CECASEM que acompañará la implementación en territorio, en el Concejo Municipal.

Durante el acto se dio a conocer el objetivo del proyecto y su vinculación con los desafíos ambientales, productivos y sociales del municipio, subrayando la importancia del trabajo conjunto entre instituciones, comunidades y organizaciones sociales.

El espacio final de intercambio permitió un primer acercamiento informal con las personas participantes, entre ellas, mujeres de la Organización de Mujeres Indígenas Chiquitanas (OMICH), caciques de las comunidades del proyecto, representantes de la Facultad Integral Chiquitana (FAICHI) y representantes del Gobierno Municipal.

Tras la inauguración, nos desplazamos a la comunidad de Sañonama, donde se presentó el proyecto y tuvimos la oportunidad de escuchar las expectativas, el interés y el compromiso con las acciones que se pondrán en marcha, por parte de las personas participantes en el proyecto.

Y para terminar, visitamos la comunidad de Rafaelito de Sutuniquiña y su taller comunitario de cerámica en el que participan 15 familias. El encuentro permitió conocer de primera mano el trabajo que se realiza, intercambiar impresiones y explorar cómo el proyecto puede contribuir a fortalecer esta iniciativa y mejorar la autonomía económica de las familias implicadas.

Con este proyecto buscamos hacer realidad transformaciones sostenibles de largo plazo, construyendo territorios resilientes donde las mujeres sean protagonistas del cambio.

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